¡Hola! Gracias por visitar mi sitio personal.

Aquí encontrarás mi información personal y una recopilación de artículos sobre los tres temas en los que vengo trabajando: Comunicación, Emprendimiento y Responsabilidad Social.

Comunicar el valor agregado de la RSE

Que la responsabilidad social agrega valor a la empresa es un hecho. Sin embargo, aún existe una brecha entre las acciones de RS y la medición y comunicación de su valor agregado.

Educar para emprender

¿Nuestro sistema escolar forma ciudadanos independientes, creativos y preparados para identificar y aprovechar las oportunidades? ¿Cuántos de nuestros alumnos se sienten listos para liderar el desarrollo de sus comunidades y sus vidas?

Desarrollo de capacidades

¿Cómo generar desarrollo capacitando a los emprendedores y empresarios de la microempresa?

La Flor de Luz

Margarita, esta linda la mar; Y el viento lleva esencia sutil de azahar. Yo siento en el alma una alondra cantar: tu acento. Margarita, te voy a contar un cuento.

Cuando los días pasan rápido

Vivir en Lima es someterse a pasar la vida al compás de un reloj cuyos minutos parecieran tener menos de 60 segundos. Tal vez por eso quienes hemos logrado huir de Lima hacia refugios menos urbanos y caóticos añoramos aquellas semanas que hemos pasado fuera (sin combis, sin ruidos, sin tiempo).

Los días, a veces, pasan muy rápido. Te levantas, desayunas (?), clases en la universidad, reuniones, algo de cine, almuerzo, más clases, tráfico, más caos. Uno solo tiene tiempo para pensar cuando al fin se ve acostado en su cama listo para dormir (si se le puede llamar así a las 5 horas de inactividad). Despertar es seguir la rutina de la rapidez. Así pasan las semanas y los meses y, con ellos, el año y los años y la vida. Esta inmediatez de lo vivido no nos deja tiempo para prestarle atención a los detalles y a aquellos momentos que hacen que la vida sea vida y no una mera continuidad de hechos sin sentido. Y en medio de este caos... ¿jamás te has sentido solo? Es una pregunta que valdría más sui fuese formulada de modo introspectivo: ¿jamás me he sentido solo?.

Conversando una noche de octubre le pregunté cuál era la solución para no sentirse solo. Suele pasar que a veces estamos rodeados de muchas personas que nos quieren y lo sabemos. Sin embargo, hay soledades que se dan simultáneamente a esa compañía. Si tuviera la respuesta –me dijo- te lo diría. Aun no había logrado hallar la respuesta. Y escribiendo esto se me viene a la mente un miércoles de septiembre en el que, luego de pasar por un café en el Óvalo Gutiérrez, acabé sentado en una de las bancas de la Iglesia de Miraflores. El silencio del recinto motivó mi reflexión la cual desembocó en una pregunta que, a la distancia, le hice por mensaje de texto: ¿Algún día podremos ser felices?, escribí.

Ya manejando de regreso a casa la respuesta a mi mensaje inicial rezaba así: “Yo estoy seguro de que sí. La felicidad sin bajos y altos no es felicidad; ¡eso es fantasía! La felicidad se caracteriza por ser rica en momentos felices y no.” A veces tenemos todo para ser felices solo que nos damos cuenta. Pero, tú que lees esto, no te preocupes. Pensar así es parte de nuestro “ser humano” que ambiciona mejores estados emocionales. Quién dijo que la vida era sencilla. Lo único que puede ser es más llevadera si encuentras a quien pueda acompañarte a vivir tus días más lentamente.

La flor de luz



Este poema lo aprendí en 1996 cuando cursaba el cuarto de primaria con Nora Palomino en La Salle de Lima. Revisando mis archivos lo hallé y aqui está.



Margarita, esta linda la mar;
Y el viento
lleva esencia sutil de azahar.
Yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día,
y un rebaño de elefantes.

Un trono de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita, Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer:
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso, y una perla,
y una pluma, y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá:
mas lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: -¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé,
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?

La princesa no mentía,
y así dijo la verdad:
-Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad.

Y el rey clama: -¿No te he dicho
que el azul hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El señor se va a enojar.

Y dice ella: -No hubo intento:
yo me fui no se por qué,
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté.

Y el papá dice enojado:
-Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver.

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: “En mis campiñas
esa flor yo se la di,
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mi”

Viste el rey ropas brillantes;
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor,
en que lucen con la estrella
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento,
Ya que lejos de mi vas a estar,
guarda niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Rubén Darío

Aprenderás...

SON LAS 2.20 AM DEL 19 DE JULIO. En poco mas de 4 horas debo estar en la Universidad estudiando para mi examen de las 11 AM con mi trabajo final (guion listo y preparando mi expo (de otro curso) a las 9 AM. Para variar, no tengo ni una linea escrita del guion. EXPLICAR COMO LLEGO ESTE TEXTO A MIS MANOS ME TOMARIA VARIOS PARRAFOS. MEJOR ME EVITO LA "FATIGA" Y LO PUBLICO. MUY BUENO, DE VERDAD.

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma. Y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas. Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un adulto y no con la tristeza de un niño... Y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptarás que incluso las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas. Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma. Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla, y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las verdaderas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias. Y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida. Y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian. Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o nada, solo por el placer de disfrutar su compañía. Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuando será la ultima vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero
nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto. Aprenderás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve.
Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlaran y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias. Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica. Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene mas que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
Aprenderás que hay mucho mas de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus s
ueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel. Descubrirás que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben como demostrarlo. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad conque juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado. Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.
Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho mas lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla.
Original de William Shakespeare

Apuntes de una Lectura

A propósito de "Silvio en el Rosedal" de Julio Ramón Ribeyro

Es mi quinto ciclo en la universidad. Cursos, trabajos y más prácticas son las palabras de todos los días. En uno de los cursos, me han dejado leer “Silvio en el Rosedal”, un cuento del peruano Julio Ramón Ribeyro. Del autor, lo único que recordé al leer su nombre fue aquel emblemático cuento “Alienación” que tanto en el colegio como en la universidad había leído y releído.

Presto a cumplir con mis deberes de alumno, en los cuales no creo mucho, obtengo el cuento y asumo que ya tendré tiempo de leerlo en las semanas que me quedan antes de la presentación del trabajo del curso.


28 de abril
Lo normal

Hoy he cogido el cuento por primera vez y a simple vista no se ve ni larga ni aburrida. Falta una hora para mi clase de las cinco de la tarde. Me pondré a leer, pienso. La historia no es para nada aburrida. Por el contrario, al voltear sus primeras páginas me ha seducido descaradamente. Ya estoy en la sétima página y una frase captura mi atención: “Cada vez que volvía reanudaba sus paseos, reconociendo en cada lugar los clisés guardados por su memoria, pero no obtenía ello el antiguo goce”. Me deja pensando pero ya son las cinco y mis pensamientos se quedan en el pasillo del salón de clases.

El día acaba con normalidad. Son las siete de la noche y el tráfico limeño sale a pasear por la ciudad. Ya estoy acostumbrado. Pero hoy algo no es normal, siento el tráfico en mi cabeza: son muchas ideas y cosas por hacer. A veces, me digo, uno hace las cosas porque le dijeron que así tenía que hacerlas y ya se acostumbró. Con el paso del tiempo, uno pierde la emoción de hacer las cosas. Todos los días es el mismo camino a casa. El mismo auto, el mismo volante, los mismos asientos. Manejar, a mis diecinueve años, ya no provoca en mí el mismo goce y excitación que me produjera a los diecisiete. ¿Por qué? Me pregunto. No lo sé en ese momento. Mi cabeza está en los autos de la avenida Javier Prado; en avanzar sin accidentarme; en lo normal que resulta hacer lo que hago porque así lo hice un día y como resultó bien, lo volví a hacer y lo seguí haciendo dos años después.

En el camino pienso en llegar a casa y leer algo más. Y es que sé que tengo tantas cosas por hacer que adelantar una lectura no está nada mal. Pero, las ideas son solo eso, ideas. Llego y lo primero que hago es encender mi computadora. No tengo trabajos ni exámenes para mañana y el tiempo pasa tan rápido que mis planes de leer se ven postergados por un cansancio más poderoso que mis primarias intenciones.

Siguiendo mis reglas de “normalidad”, alisto mis cuadernos y libros para el día siguiente y cuando veo la lectura, la archivo en el file del curso sin saber que pasarían varios días antes de que la vuelva a tomar entre mis manos.

Y cuando la luz se apagó y las ideas aun no se iban a dormir, pensé ¿por qué hago todo esto? Pero las ideas ya se habían ido y el sueño ganó demasiado terreno. Al día siguiente, todo volvió a la normalidad.


4 de mayo
La curiosidad
Nuevamente me interno en el Rosedal de Silvio. Son las siete de la mañana y, aunque con un poco de sueño y más frío, capturo con mis ojos cada una de las palabras del cuento. Ahora Silvio observa su propiedad desde un cerro cercano

Hoy escucho a un graduado de la universidad que comenta su experiencia con estudiantes de intercambio. Habla de la insensibilidad que día a día nos envuelve más. Una estudiante alemana le preguntó una vez por qué era que había niños en las avenidas vendiendo caramelos. “Pues, porque necesitan dinero”, le respondió el graduado. En ese momento, confesó, no reparó en la realidad del día a día. Hizo falta una mirada externa que le permitiera darse cuenta de qué es en verdad lo que sucede alrededor de uno.

Eso lo que me dejó pensando aquel día. ¿Hasta qué punto perdemos la capacidad de sorprendernos de lo que sucede a nuestro alrededor? Guiado por mi marco de experiencias anteriores, recuerdo que de niño todo me sorprendía y es que aún estaba descubriendo el mundo. Hoy todo se ha vuelto tan rutinario que nada me sorprende como antes. Por eso, hoy quiero redescubrir todo. Quiero ser ese Silvio que se cuestiona y, por curiosidad, sale de su claustro para trepar el cerro.

Hoy quiero salir de mi claustro (la costumbre) y trascender. Quiero abstraerme y llegar al cerro de Silvio. Sé que mis manos pueden acabar hinchadas y que el camino puede ser difícil pero la curiosidad ayuda.

Quiero contemplar el Rosedal de Silvio y admirar su belleza. Hoy quiero subir a la torre y hacer un alto y volver mi mirada hacia atrás. Quiero sentir el éxtasis de la contemplación del paisaje. No quiero que mi curiosidad se adormezca. Quiero ser ese Silvio terco y curioso que emprende el largo camino de descubrir el mensaje del rosedal. Ese Silvio que, aunque no se diera cuenta, estaba descubriéndose a sí mismo y, por añadidura, seguía el mensaje colocado por los sabios en el templo de Delfos: “Conócete a ti mismo”


8 de mayo
La no-rutina
Es hora de acercarme al reino de la almohada en la oscuridad de la madrugada. Hoy no ha sido un día fácil. No puedo dormir, he tomado mucho café. Doy vueltas en la cama y me acuerdo de lo que han sido mis días esta semana: agitados. No puedo dormir aun.

Recuerdo que un día me dijeron: “Ya no sé que nuevo hacer. Creo que soy feliz pero ya no le encuentro emoción a lo que hago.” Julio Ramón Ribeyro anotaba que: “ese simulacro de la felicidad que es la rutina” nos hace perder emoción. La emoción de hacer de cada día uno distinto al anterior es inmensa. Yo lo he vivido y lo vivo y me siento bien con ello. Me pregunto, ¿qué sintió Silvio al verse abrumado por la rutina?

Silvio descubrió en la armonía artificial de su vida (la falsa felicidad) que era hora de cambiar. Y me pregunto ¿Cómo gozar de la contemplación de un cuadro si sólo lo vemos como un objeto decorativo y no como un texto presto a ser leído? ¿Cómo hacerlo si somos fieles a la rutina que nos adormece y nos limita al campo de lo objetivo? ¿Cómo gozar leyendo un texto si no cambiamos nuestra forma de verlo? No podemos limitar el texto al simple desciframiento de los signos (letras) que unidos (en oraciones) nos dan un mensaje. Debemos leer entre líneas y conocer la intencionalidad del autor al usar el cuento como pretexto para comunicarnos sus ideas. Silvio cambió motivado por su sobrina Roxana. ¿Qué nos puede motivar a cambiara nosotros?



10 de mayo
Yo quiero ser
Ya pasé la mitad del texto. Hoy leí junto a la pileta de la universidad. Fue interesante haber combinado el sonido uniforme y constante del agua que cae con el imaginario sonido de los violines de Silvio y Rómulo Cárdenas.

El día sigue y es hora de ir a clase. Y Julio Ramón Ribeyro me deja pensando en que “Lo que él (Silvio) debía hacer era justamente SER”.

Llego a mi casa y, para variar, prendo la computadora. Abro el reproductor de música y llega a mis oídos la vieja canción infantil “Yo quiero ser” del desaparecido Nubeluz. Esto me deja pensando una vez más y abro el procesador de textos para escribir algunas ideas. Me pregunto ¿Qué quiero ser? Hasta hace cinco años, quería ser médico, me respondo. Pero eso no cumple mis expectativas. He dado una respuesta a otra pregunta. No pregunté ¿qué profesión quiero tener? Pregunté ¿Qué quiero ser?

Aquí, hago un alto. Y me pregunto ¿Qué es ser? Silvio pensó que ser era hacer todo aquello inconcluso o no comenzado en su vida. Así, emprendió el camino de ser un buen violinista. Creo que ser es sentirse conforme con lo que uno hace. Ser uno mismo: Una persona coherente y auténtica.

Otra canción que escuchaba repetía con mucha frecuencia la frase “Just be”. Y creo que esta constancia en las canciones me remite a una constancia en las intenciones de los seres humanos. Todos queremos ser aceptados por como somos. A nadie le gusta modificar su comportamiento solo por agradar a los demás y quien lo hace preferiría no hacerlo.


15 de mayo
El cambio
Hoy tengo que soportar otra vez el tráfico limeño. Estoy cansado, no he dormido bien ayer porque tuve que estudiar. Pero, la curiosidad le gana al sueño. Cojo el texto y avanzo unas cuantas páginas. Hay nuevos personajes en el cuento. Llegan parientes italianas de Silvio y se desata un cambio en el Rosedal.

Curiosamente, de eso se trató mi clase de esta noche. La gestión del cambio planificado y la resistencia natural que puede generarse. Así, pues, puedo visualizar a Silvio tocando su violín junto a Rómulo Cárdenas en la capilla del Rosedal. ¡Qué cambio para Tarma! De los huaynos a la música de Bach. De ahí el resultado, solo 13 asistentes.

Este ha sido un día de cambios. Hoy cambiaron mi aula de clases por otra en otro pabellón, cambié de auto (por hoy), leí y me dieron una clase sobre el cambio. ¿Puede ser esto una señal? Más allá de creer en señales consideré en ese momento que era una buena oportunidad para pensar en cambiar. Pero, ¿qué cambiar? Sería poco concreto hablar de un cambio material que me insista, por ejemplo, en cambiar mi nacionalidad. Pero si hablamos de un cambio en nuestra manera de ver las cosas intentando dejar de lado los prejuicios antes de conocer las ideas que se nos plantean, creo que la oportunidad puede darse.

Quiero, como Silvio, cambiar para bien. Dejar de lado la barba larga de la rutina y ser el cuidadoso cabello finamente recortado de la mente receptiva. No quiero cerrarme a las ideas. Quiero ampliar mi horizonte perceptivo porque, en esta de mi vida, en la que el aprendizaje es mi principal objetivo, ninguna idea está de más.

17 de mayo
Seguir adelante
Hoy una de mis clases en la facultad se ha suspendido lo que equivale a tener un vacío de seis horas. ¿Qué hacer? Terminar la lectura. Y no es que ésta haya sido larga. Pero, a veces, es mejor leerla de a pocos, reflexionar y pensar. Quiero leer entre líneas y hacer los apuntes al margen del texto que tanto me exigieron en el colegio y gracias a los cuales he podido escribir todo este texto. Con un lapicero rojo en la mano, sigo leyendo y anotando y supongo que, así como hice con este texto, seguiré haciéndolo con otros fiel a mi rutina inercial.

La búsqueda de Silvio parece haber llegado a su final. A la mitad de su vida parece no haber descifrado el enigma de la RES convertida en SER. ¿Era SER las iniciales de su prima o eran las iniciales de sí mismo y su misión: Silvio En el Rosedal? ¿Cómo saberlo? Hasta hoy, en que termino de redactar mis anotaciones sobre el cuento, no encuentro una forma de saberlo. Sólo sé que él quiso seguir adelante.

Una vez leí en un libro la siguiente frase: “Llega un momento en la vida en que no hay más que hacer, sino seguir tu propio camino”. Yo aun no tengo los cincuenta años que Silvio tiene al final del cuento pero a mis diecinueve, con metas claras y estrategias bien planteadas, aun quiero seguir adelante.

La “utopía anacrónica” del movimiento etnocacerista de los hermanos Humala



Basado en “Demandas de Reconocimiento y ofertas autoritarias. La etnicidad en la política” de Javier Protzel


A lo largo de nuestra historia republicana, los destinos de nuestro país han sido dirigidos por más gobernantes militares que civiles. Así pues, no nos extraña que entre algunos de los miembros de nuestras fuerzas armadas queden esas ansias de poder. Pero ¿por qué es que los militares accedieron al poder político? En cada uno de los casos a lo largo de nuestra historia, la intervención política de las Fuerzas Armadas se justificó a partir de diversas consideraciones coyunturales. Vacío de poder, incapacidad de los políticos, corrupción, amenazas internas o externas.

Sin embargo, hay cuestiones estructurales más de fondo:
“[…] Un diagnóstico de la sociedad peruana definida como «ingobernable» y de los políticos como incapaces de asumir la representación de la «nación»; una percepción de sí mismos como un cuerpo ajeno a los males del país, único capaz de representar al «cuerpo de la nación» y, por tanto, «institución tutelar de la Patria»”[1].

Sobre este telón de fondo se entienden mejor los movimientos militaristas de nuestra historia republicana. Éstos tienen, entre otras, la característica de ser movimientos de oficiales porque el Ejército Peruano ha sido y es una institución que reproduce la discriminación social y étnica: los oficiales son blancos o mestizos y los soldados son indígenas. La procedencia andina de algunos de los gobernantes militares implicaba una cierta reivindicación étnica, lo cual solía irritar y desestabilizar a la clase dominante como se dio durante el gobierno del General Juan Velasco Alvarado.

La novedad del etnocacerismo es que intenta hacer de los licenciados y reservistas del Ejército Peruano su apoyo fundamental. Más aún, el término “reservistas” es equivalente al de “militante”.
“[…] Su forma de organización sigue estrictamente el canon castrense. Actividades de propaganda se desarrollan cual maniobras militares en barrios urbanos y comunidades rurales. Sus volantes y periódicos reiteran hasta la saciedad, como solución a cualquiera de los problemas que se analicen, la aplicación de un sumario código militar en el que abundan castigos disciplinarios y ejecuciones.” [2]
Ahora bien, ¿quiénes son los militantes del etnocacerismo? No se requiere un arduo análisis para identificar a los seguidores del proyecto de los hermanos Humala. Podemos definirlos como: jóvenes varones, con una precaria educación, desempleados, provenientes de zonas semirurales y semiurbanas.

Ante un país en el que la vida se ha hecho un caos a causa de la delincuencia, la inaccesibilidad económica de la población y las marcadas desigualdades, no debería extrañarnos que una propuesta (radical) de orden y reivindicación sea aceptada tan fácilmente. “Es entonces que surgen los líderes elocuentes que se valen del pasado para inventar una identidad capaz de dar orgullo y saciar resentimientos” [3]

Si Sendero Luminoso apostó a afincarse entre los jóvenes que accedían a la universidad, los hermanos Humala quieren construir su movimiento en un sector que se encuentra casi excluido del país oficial [4]: los que han tenido que pasar por el servicio militar obligatorio -muchas veces mediante levas forzosas- o que vieron en el enrolamiento voluntario la única alternativa para escapar al desempleo y la pobreza.


Sin embargo cabe preguntarnos si militarizar la sociedad y reemplazar la política por el tutelaje de la fuerza armada es la solución a los problemas del país. Recordemos que en nuestra historia reciente esa idea fue la que inspiró los hechos violentos y lamentables cometidos por Sendero Luminoso.[5]
La reivindicación de identidades étnicas se ha expandido en el mundo contemporáneo. Hay quienes ven en esto una sana reivindicación de diversidad y pluralismo. Otros, una seria amenaza a la democracia y a los derechos humanos, en tanto estos movimientos convierten las diferencias en abismos insalvables. El caso de nuestros países vecinos, Ecuador y Bolivia, resulta ser un ejemplo cercano a nuestra realidad. Por un lado, Ecuador se ajusta a la primera visión planteada y Bolivia, a la segunda.
Pero, más allá de esa mirada global, debemos darnos cuenta de que hay una fuerte correlación entre la expansión de estos movimientos y el crecimiento de la desigualdad y la exclusión. Y que, no son los excluidos quienes alzan la voz de protesta. Son aquellos “miembros del sistema” como los hermanos Humala quienes, tal vez, puedan ser vistos como abanderados de la solidaridad. Sin embargo, considero que sólo la usan para que su voluntad de poder no quede tan escandalosamente expuesta. ¿Pretenden acaso “ser la voz de los que no tienen voz”? [6]
Si al cruzar una luz roja [7], me presento al policía de tránsito como Juan Román, estoy indicando que me comportaré como ciudadano y espero un trato similar del policía. Pero si me presento como amigo del hijo del Ministro del Interior (que estudia conmigo), le estoy proponiendo un juego estratégico. Eso es lo que sucede en el caso de los hermanos Humala. Están colocando por delante la identidad étnica. Dado que la lucha de clases no funcionó [8] con los movimientos de izquierda, ellos apelan a argumentos que escapan a la política e historia actuales. Los Humala tratan de fundar una colectividad en raíces propias de cada individuo de manera que ninguna fuerza del presente pueda siquiera cuestionar la unidad del grupo racial. ¿Cómo convencer a un cobrizo (con su propia manera de ver el mundo) de que no lo es?
Ahora bien, esto resulta un tanto peligroso por cuanto asumirse como un individuo con diferencias esenciales (insalvables) con sus contemporáneos, niega la posibilidad de diálogo. Como se menciona en el texto base, “se recusa la negociación y el diálogo como prácticas políticas y se reemplazan por posiciones de fuerza” [9].
Basta revisar las páginas del periódico “Antauro” (antes llamado “Ollanta”) publicación del movimiento etnocacerista, en el que se nos propone una condena radical al sistema actual (sus políticos e instituciones), la idealización del estado Inca (se desea volver a ese sistema) [10], la afirmación de la nación como valor supremo (de ahí deviene el sustento del concepto “nacionalista”) y del Ejército como la institución más importante y la condena xenofóbica y homofóbica.
En una época en el que la globalización ha adquirido rasgos agresivos, no es casual que movimientos como el de los Humala, salgan a flote aprovechando la coyuntura. Un primer recurso idealista de este grupo se expresa en la figura del ex presidente Andrés Avelino Cáceres. Un pésimo presidente que reestableció el tributo indígena en 1886 que provocó la rebelión de los indígenas a quienes sofocó violentamente. Él fue quien firmó el contrato Grace, uno de los actos más entreguistas de toda nuestra historia; fundó un partido que estaba a la derecha del civilismo y, ante los intentos de perdurar más allá de su mandato, tuvo que ser derrocado por una insurrección popular en 1895. Es curioso, pues, que se recurra a una figura tan contradictoria para fundar un movimiento político que pretende reivindicar la equidad, el nacionalismo y la lucha contra la corrupción. En todo caso, es la primera vez que esto sucede.
Pero vayamos más allá. El movimiento etnocacerista no sólo engaña a sus militantes con la historia del “Cáceres vencedor y representante del poderío peruano frente al invasor (enemigo) chileno”, se vale de otros símbolos y recursos “prestados”. Inicialmente, como hemos planteado en líneas anteriores, reconstruye la historia de un modo tan irracional que fuerza la historia para que lo castrense converja con lo incaico. Luego, se apropia de todo aquello que, a pesar de no tener estrecha relación con sus ideas, nutre al movimiento y refuerza su idea de distinguirlo del sistema. Son símbolos prestados e improvisados pero que conmueven a su destinatario. Finalmente, con todos esos elementos bajo el brazo, congrega a grupos dispersos (aquellos individuos segregados, rechazados por el sistema) para venderles la idea de la reivindicación social y la vuelta al sistema incaico. 

Por todo lo planteado anteriormente, podemos concluir que el término utopía anacrónica es, en efecto, válido para designar al proyecto etnocacerista de los hermanos Humala. Sin embargo, deseo leer este asunto entre líneas. 

Considero que, más allá de los peligros del etnocacerismo en caso llegase al poder, el cúmulo de mensajes y mensajeros de las mismas (“El mensajero es el mensaje”[11]), constituyen un nuevo síntoma de las graves consecuencias de desigualdad y exclusión de nuestro país. No sólo se trata del desempleo, la pobreza y la corrupción. Se ha perdido la identidad colectiva. Los sectores más pobres ya no se unen para enfrentarse y negociar con el poder; por lo tanto, no construyen su ciudadanía y se hacen objetos de exclusión. Y esto no sólo se da en los sectores más necesitados. Como mencionaba el diario El Comercio el día jueves 25 de mayo en su sección “Buenos Días”, vivimos en una sociedad en la que ya no sabemos quién es la persona que vive al lado de nuestra casa o el “vecino” que duerme en la puerta contigua de nuestro departamento. Nosotros mismos vivimos esa carencia de identidades sociales. Pensemos pues que, si nosotros (sector “privilegiado” de la sociedad peruana) no sabemos lidiar con esa carencia, mucho menos capacitados (en materia intelectual y de recursos) están quienes viven en la pobreza. Finalmente, afirmo que hasta que las brechas sociales no se hayan disminuido, propuestas como las del movimiento etnocacerista seguirán apareciendo y, lo que es peor, serán más aceptadas.
[1] CÁCERES VALDIVIA, Eduardo. “Los fantasmas del etnocacerismo”. Página 2. En <www.desco.org.pe/publicaciones/qh144/qh144ec.doc> [2] CÁCERES VALDIVIA, Eduardo. “Los fantasmas del etnocacerismo”. Página 5. En <www.desco.org.pe/publicaciones/qh144/qh144ec.doc> [3] PROTZEL DE AMAT, Javier. “Demandas de Reconocimiento y ofertas autoritarias. La etnicidad en la política”. Página 20. [4] Del cual, quienes tenemos acceso a la educación universitaria, somos parte. [5] Véase: página 100 de la Versión Abreviada del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional. Primera Parte: Capitulo 2 (Equivalente al Capítulo 1, Tomo II del Informe Final de la citada Comisión) [6] Paul Claudel [7] Esta idea la extraje del texto desarrollado por Eduardo Cáceres Valdivia. [8] En base a la pregunta del texto consultado: “[…] ¿Es solo un conjunto de media events o suple las carencia de izquierdas clasistas?” [9] PROTZEL DE AMAT, Javier. “Demandas de Reconocimiento y ofertas autoritarias. La etnicidad en la política”. Página 19. [10] Aquí uno de los primeros indicadores del “anacronismo” [11] Julio Cotler

Las encrucijadas de la democracia en el Perú: el rol de los partidos políticos, sistema electoral y el Congreso


Basado en “Aportes para la gobernabilidad Democrática en el Perú”
de Martín Tanaka y Roxana Barrantes


Hablar de los partidos políticos en el Perú es referirnos a grupos de gran desprestigio, ineficientes, corruptos y distantes de los ciudadanos. Cabe preguntarse, pues, por las causas de tales adjetivos que lejos de ser simples etiquetas son la conceptualización de la denominada “crisis política de los partidos políticos tradicionales”. La desconfianza de los ciudadanos hacia la clase política que los representa, el desprestigio y la poca credibilidad de los partidos políticos en el Perú no es sino el resultado de esta crisis. La falta de renovación de los partidos les hace proyectar una imagen de arcaicos y de desfasado discurso; su liderazgo, con escasas excepciones, ha hecho de la política una profesión "rentable", parasitándola y desnaturalizando aquello que debe ser "el arte y ciencia de gobernar".

Un político que reconozca que el pueblo es el mandante, que le delega temporalmente su autoridad para vincularse con el Estado, a fin de que al estructura jurídica y las políticas públicas a formular y aplicar sean las más modernas, correctas y justas, estará llamado a desarrollar un accionar eficiente, transparente y concertador. Sin embargo nuestros políticos adolecen, en gran medida, de lo que Sinesio López denominó el “Patrimonialismo”:

“… [cuando] las personas que ocupan las diversas funciones públicas, desde las más altas hasta las más modestas, no se sienten ni se piensan como reales funcionarios del Estado, al servicio de los intereses generales de los ciudadanos, sino como propietarios de las mismas o delegados del patrón supremo que ocupa el vértice del poder: el presidente de la República”


En la actualidad, el consenso sobre la necesidad de renovación y fortalecimiento de los partidos políticos es muy alto. Sin embargo, desconocemos el qué hacer (la dirección de la reforma de los partidos) y el cómo hacerlo (medidas concretas para fortalecerlos).

Como señala el texto base, nuestro país tiene una alta inestabilidad en su sistema de partidos y es uno de los que tiene los más bajos niveles de institucionalización partidaria de la región. Tan alarmantes datos no hacen sino corroborar la realidad nacional de la alta fragmentación política partidaria que vivimos. Basta observar las postulaciones para las elecciones actuales: 20 candidatos presidenciales y 2880 candidatos congresales.

Se suele decir que no es posible tener democracia sin partidos. Esto es porque el sistema se sustenta en la existencia de los mismos. Sin embargo, la relación entre niveles democráticos y cantidad de partidos no es directamente proporcional. Así, pues, con más de 20 partidos políticos, tenemos un nivel democrático más precario. Más aun cuando estos partidos son improvisados, poco representativos y nada serios. Ergo, a malos partidos, mala democracia. La debilidad e improvisación de éstos dificulta los acuerdos, impone lógicas de corto plazo y genera problemas de representación.

Todo lo anteriormente planteado se ve reflejado en el Congreso de la República en el que lejos de ser el reflejo de la voluntad popular, el lugar donde convergen los problemas y nacen las soluciones es un espacio de fragmentación y caos. Dado que cada congresista actúa casi independientemente, el Congreso tiene un lato nivel de fragmentación. Por ello, los acuerdos políticos son muy lentos lo cual, a su vez, hace que no se solucionen los problemas del país. Finalmente, esto genera que la imagen del Parlamento sea negativa y su nivel de confianza muy bajo: sólo el 7.8% de la población confía en él. Este porcentaje de confianza solo es superado por el 6.3% del que gozan los partidos políticos. Como vemos, un problema lleva a otro problema.

¿Qué soluciones se plantean para reformar el Congreso? Tanto Tanaka y Barrantes como otros autores señalan dos puntos básicos:

  • La bicameralidad: entendida como la existencia de dos cámaras de representantes: La Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores como existió hasta 1992. Esto permitiría un mejor análisis y discusión de los proyectos legislativos lo cual concluiría en la producción de (menos y) mejores leyes.
  • y el cambio de la dinámica del Congreso: de congresistas a bancadas. Expresado en la formulación de proyectos de ley por parte, no de congresistas (individuos), sino de bancadas parlamentarias (grupos) lo que generaría una mayor cohesión al interior de los grupos partidarios.

Ahora, ¿como cumplir con estos cambios (y otros más) en el Congreso? La primera respuesta histórica a este desafío se dio en el año 2003 con la promulgación de la Ley de Partidos Políticos cuyos aspectos centrales, según Agustín Haya de la Torre son los siguientes:

  • a) La definición de los partidos políticos como expresión del pluralismo democrático que concurren a la manifestación y formación de la voluntad popular.
  • b) El reconocimiento de que son instituciones fundamentales para la participación política de la ciudadanía y base del sistema democrático.
  • c) La reserva de la denominación de partido a las entidades reconocidas como tales por el registro de organizaciones políticas.
  • d) Asegurar, entre sus fines y objetivos, la vigencia y defensa del sistema democrático mediante su contribución a preservar la paz, la libertad y la vigencia de los derechos humanos consagrados en la legislación peruana y los tratados internacionales.
  • e) Los requisitos para el reconocimiento de un partido.
  • f) La declaración de ilegalidad por conducta antidemocrática.
  • g) La acepción de movimientos y organizaciones para las entidades de alcance regional y local.
  • h) La posibilidad de que las elecciones internas cuenten con el apoyo y asistencia de la Oficina Nacional de Procesos Electorales.
  • i) La obligación de convocar a alecciones para cargos internos y candidaturas públicas.
  • j) La determinación de normas para supervisar el financiamiento de las fuerzas políticas.
  • k) El establecimiento de formas de financiación pública.

Tener una ley de partidos como la que está en vigencia, resulta un paso adelante en el proceso de construcción de la democracia. La definición de los partidos como expresión del pluralismo democrático, la concepción de que estos tienen como objetivo asegurar y defender la democracia así como identificarse con la difusión de los derechos fundamentales, son pasos decisivos en el proceso de construcción de la democracia peruana.

La determinación de la ley para que los partidos democraticen su estructura interna así como el planteamiento de cierto grado de financiación pública y los límites a las donaciones privadas, son elementos que pueden contribuir a la recuperación de la confianza de la ciudadanía.

Sin embargo, aun queda mucho por definir sobre la ley. Por ejemplo, ésta no contempla mecanismos de seguimiento, control y fiscalización y no establece un régimen de sanciones para los partidos que incumplan con las obligaciones normadas. Así pues, vimos durante la primera etapa de la contienda electoral cómo es que la “Alianza por el Futuro” nunca presentó su informe de financiamiento ante el Jurado Nacional de Elecciones y hoy tiene más de diez congresistas electos. ¿Qué pasó? La ley quedó en el papel.

Por otro lado, hay aspectos que no se han legislado a cabalidad. Si bien es cierto, a partir de ahora hay una barrera electoral que disminuirá la fragmentación parlamentaria, no hay medidas que refuercen la cohesión interna de los partidos. Esto se expresa en el conocido “transfuguismo” que, a pesar de la actual ley y antes de que se inicien las actividades del nuevo Congreso, ya se está dando. La prensa, desde hace varios días viene informando de más de diez congresistas que, al parecer, están renunciando a las bancadas por las que fueron electos para adherirse a otras con mayores posibilidades de protagonismo en los próximos cinco años.

Finalmente, queda pendiente la aplicación de la Ley de Partidos a ámbitos Regionales y Locales ya que nuestro país, lamentablemente, aun no cuenta solo con partidos nacionales.

Hoy más que nunca es necesario que los políticos y sus partidos entiendan que al ser elegidos como representantes de los ciudadanos que confiaron en ellos, su rol no se agota al lograr esta posición sino que requiere ampliarse facilitando la participación de las mayorías en las grandes decisiones del país, promoviendo la sinergia entre los principios de la democracia representativa y la participativa.

Los ciudadanos tenemos todo el derecho y la responsabilidad de ser los protagonistas activos de los procesos de cambio, de ejercer control ciudadano y fiscalizar las acciones de gobierno, de constituirse en celoso guardián de la democracia y del control político a los gobernantes.

Como vemos, el cambio no sólo está en el Estado y los políticos. De nosotros también depende.